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Pinturas Fronterizas

Rosario Orozco

-Quiero ir a ver las pinturas de la frontera mamá, ¿me llevas?- dijo mi niño en la mañana de un sábado de verano, estábamos viviendo en Nogales, Sonora, luego de que escaseara el trabajo en Guadalajara donde habíamos nacido. Al principio fue hostil la ciudad, sus distintas costumbres, la falta de familia, extrañar a los amigos, los cafés, el birote salado, el clima templado. Poco a poco nos fuimos acoplando a la nueva tierra y a sus límites que tenemos como habitantes de estos confines.

Nos enfilamos a «la frontera» que para el niño es el muro verde que divide los dos Nogales, mucho llamó mi atención al llegar aquí, la barda de lámina pintada de verde oscuro, con grafittis: ¡Muera Buch!, «Nuestro sueño es su pesadilla», «Fuera Yanquis de Irak», «Viva el EZLN». Pero ahora no íbamos a ver los grafittis sino las pinturas y plásticas mismas que colgaron sobre el muro describiendo la crueldad con que los migrantes mueren en el intento de perseguir lo que no se tiene aquí, representados con cráneos dentro de una camioneta de redilas para nosotros y «troque» para los Nogalenses, impresionantes: el águila, la gringa y la mexicana, el nopal con el cadáver mexicano en la base, todas en un concierto de concientización fronteriza, profusas en colores intensos, sobre metal recortado para dar la forma en un híbrido entre escultura y pintura.

Luego de encontrar providencialmente dónde estacionarnos, bajamos y vimos un juguetón gato blanco, no muy grande, con ojos negros expresivos.

-Mamá, ¿el gato sí puede pasarse al otro lado?

-Mmmm.. creo que sí, si encuentra por donde…

-Oye, ¿pero a él no le piden su visa?

-No, no la necesita.

-Ah ¿nada más los humanos?

-Sí, nadamás los humanos por haber inventado las fronteras.

-¿Y los gatos no?

-No, ellos no las conocen…

-Qué bueno mamá que no las conozcan.

-Ajá, pero mira, siempre no se quiso pasar con los gringos, todavía está acá.

-¿Dónde, dónde lo viste?

-Ahí debajo del carro gris, ése de la defensa chocada…

-No lo veo mamá.

-Sí, agáchate para que lo veas, ahí anda.

-¿Por qué crees que siempre no se pasó? Antes lo ví que andaba buscando cómo pasarse

– No sé, a lo mejor le gustó más de este lado o acá están sus amigos y quiere ir a saludarlos.

-Oye ¿y por qué hay tantas cruces allá en la frontera?

-Ven vamos a leer qué dice…

Son los nombres de los que han muerto por querer cruzar sin las leyes de los humanos y sin visa, huyendo de la falta de oportunidades y de trabajo.

-¿Por qué se mueren?

-Por distintas causas, unos porque no aguantan el calor de estas tierras, algunos de hambre y otros más son víctimas de gente desalmada, todos ellos sólo buscaban un sueño en el desierto.

-¿Y lo encuentran mamina?

-Algunas veces sí, ayudados por otros, otras veces arriesgan su vida y mueren.

-Mamá, ¿por qué los humanos hacen esas leyes?

-Se supone que para una mejor convivencia, muchas veces por intereses económicos, por dinero…

– ¿Se han muerto muchos?

– Sí, muchos, cada año.

– Cuando yo sea grande, voy a quitar la frontera.

-Bueno, ojalá se pudiera, es muy difícil…

– Sí mamá, cuando yo sea grande…

Entonces recordé que esa misma tarde habría un evento en la placita Hidalgo, de un grupo que apoya la creación de leyes más justas para indocumentados, los mismos que proclaman «caiga el muro».

Asistí con mi hijo, vimos a los Yaquis hacer un ritual , en un evento sin igual, sincrético, donde había gringos bailando con mexicanas, mexicanos bailando con gringas, los Yaquis cantaban en su lengua: «chaparrita, tu serás mi consentida y ándale, ándale, correspóndele a mi amor», reconocí la tonada. En ese evento al final del día hubo un tipo de carnaval con música que llaman ska, los chavos pintados de su cara con blanco y negro enlazándose por los codos bailando en hileras de dos o tres del mismo sexo, haciendo círculo en un espectáculo inusual, similar al de un ritual ancestral, pintados, enlazados por los brazos, bailando en círculo.

De pronto, sentí que algo pasaba entre mis piernas, mi hijo gritó: ¡Mira, el gato de la frontera!, giré y apenas le vi la cola, era evidente que el ska no era su música favorita…

Pensé también que lejos estamos como cultura para hacer valer lo que queremos ante nuestras autoridades y las del vecino país, las acepten, lo lejos que estamos de acciones vanguardistas y si en Europa, cayó el muro de Berlín antes del noventa, aquí nos deban faltar muchos más años para ver lo mismo.

Regresamos, rumbo al sur, dando la espalda al norte para no ser bombardeada con las preguntas inquisitorias de mi hijo, preocupado como muchos, por los que mueren tratando de cruzar, buscando el sueño que a veces termina en pesadilla. Tan sólo por ser hombres y no gatos.

Relato publicado en Va de Nuez No. 4, Julio- Agosto 2005, Nogales, Sonora, México, p. 4

Por RevistaVadeNuez

Revista Va de Nuez, publicación que nació en Nogales, Sonora el 9 de febrero de 2005. En 2007 se comienza a publicar en Guadalajara, Jalisco y a la fecha. Ahora construyendo esta página con lo más relevante a partir del número 10, para nuestros lectores.
Directora y Editora Rosario Orozco.

2 respuestas a «Pinturas Fronterizas»

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