Resistencia

Gabriela Camberos Luna*

foto chema

Nadia llegó corriendo, agitada y sudorosa. Tocó a la puerta dos veces, luego esperó dos segundos y tocó dos veces más. Era la clave. Dentro, todos la esperaban, atentos para abrir de inmediato. Apenas entró, Rubén la tomó en sus brazos.

-¿Lo lograste? –le preguntó con una mirada ansiosa.

–¡Lo logré! Lo escribí con todas sus letras: D-u-a-r-t-e-e-s-e-l-a-s-e-s-i-n-o

Y mientras pronunciaba, dibujó su pinta en el aire. Todos gritaron contentos y a ella se le iluminaron los ojos como dos antorchas negras.

Desde que Duarte tomó el poder, los periódicos se convirtieron en panfletos que solo hablaban de la verdad oficial y exhibían en su nota roja a periodistas que “se habían portado mal”, asesinados en sus propias habitaciones, como centro de escenas de crímenes pasionales, ajustes de cuentas con el narcotráfico, robos con violencia, sospechosos suicidios o sádicas violaciones.

Entonces la información comenzó a correr por las calles, con las bardas como medios, en mensajes telegráficos que denunciaban sin reservas lo que ocurría. La gente se amontonaba frente a las paredes y pasaba de boca en boca las noticias, hasta que llegaba la policía para dispersar con bombas de agua a la multitud que se formaba espontáneamente.

La resistencia se volvía más grande cada día. Así fue como llegó Nadia.

-Mañana me toca a mí –anunció Rubén.

Se había propuesto publicar los nombres de más de una docena de compañeros periodistas muertos a manos de Duarte, pero la tarea no era fácil: policías vestidos de civiles se encargaban ahora de cuidar las bardas.

La noticia del día siguiente se regó como un polvorín, pero no apareció en las paredes sino en voz de los gritones de la nota roja. “Fiesta sangrienta” se leía con grandes letras en primera plana. Entre las víctimas del crimen se encontraban tres mujeres sin nombre, Nadia y Rubén. No eran necesarios los detalles.

Por la noche cayó una llovizna tupida y pertinaz que emulaba el llanto de muchas madres silenciosas, pero por la mañana apareció un sol radiante que iluminaba las calles lavadas y volvía más brillantes las bardas de la ciudad que replicaban “Duarte es el asesino”.

* Gabriela Camberos Luna.

Lic. en Letras Hispánicas, Mtra. en Lingüística Aplicada. Labora actualmente como Profesora de Español a nivel de secundaria y Profesora de niños sordos. Trabajó durante 13 años como Profesora de Español como segunda Lengua. Ha publicado en diversas revistas literarias nacionales.

** Fotografía: Chema Martínez.

Cazador

De la isla con los mazahuas
Fotografía: Marisela Duarte, Isla de Soyaltepec, Oaxaca.
*Karla Barajas Ramos

El árbol de pesadillas extiende sus ramas brazos, mientras el bebé de seis meses duerme en la cuna. Debajo de ella las raíces se enrollan por las patas de madera, luego, cual serpiente capturando a su presa, suben por los barandales.
El bebé no duerme, agita los brazos. La abertura de sus ojos se cobija con los párpados después de varios minutos. En la ventana de la habitación, Cazadoralerta observaen silencio, su cuerpo se eriza, su respiración es cada vez más rápida, presiente algo.
El bebé duerme, tiembla, llora, sueña que deja la cuna y en ella la sonaja llena de expectativas del mundo. La vaquita del cuento antes de dormir, el gorrión y la tortuga lo dejaron sólo, y él camina sin rumbo siendo ya un adulto.
El cazador sigilosamente se levanta, observa al niño, muestra los colmillos y arranca con desesperación, una rama y otra de las que rodean los barandales.
El bebé observa cómo se desvanecen rostros de hambre y miseria, caras curtidas por la exposición constante a los rayos del sol, arruga la carita, mueve las manos de arriba a abajo. Intenta abrir los ojos, no lo consigue.
Cazador destaza los brazos del árbol de las pesadillas y el bebé abre los ojos, y la boca. Llora. La madre lo escucha del otro lado del cuarto, se levanta, abre la puerta, prende la luz y carga a su hijo.
-Cazador, eres un perro malo. Rompiste un pedazo de cuna-. La mujer regaña a Cazador mientras levanta al bebé y observa astillas de madera regadas en el suelo, la ventana abierta, ramas rotas de un árbol dentro de la habitación.
Cazador agacha la cabeza y regresa a su lugar tras la ventana. Ve fijamente a la madre que abandona al niño en la cuna y apaga la luz. El bebé duerme, Cazador lo cuida.

II

Mientras los hombres ejecutan al juego de la paz, el árbol de los sueños extiende sus ramas brazos, pero los hijos de la guerra no quieren dormir, dicen que si duermen las balas los alcanzarán. Ninguno evita caer en sus ramas.
Los hijos de la guerra, ¡por fin!, duermen. Se alejan de las ruinas, del olor a pólvora, del humo tóxico de las bombas.
El cielo les lanza globos, enormes esferas rellenas de pintura de colores. Los niños los toman y juegan con ellos. Después de lanzarlos varias veces, el plástico se revienta y los pequeños se pintan de colores.
El árbol les devuelve lo que la guerra les quitó: un deseo innato de reír;a los padres hijos y a los hijos padres.
El Cazador de sueños está presente, intenta robar algunos niños para regresarlos a la realidad. No lo consigue. En la mañana los niños no despertarán. No en la tierra.

*Karla Barajas. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. (1982). Desde el 2004, publica artículos, columnas, ensayos, cuentos y crónicas en periódicos locales. Actualmente colabora con la Revista Va de Nuez, periódico Noticias Voz e Imagen de Chiapas y edita Cuentos ilustrados para niños. Colaboró en las antologías: Cuéntame un blues, Editorial La Tinta del Silencio, México, D.F, 2014 y Antología de Cuentos Fantásticos, Club Doyrens, España.

Crónica de la migración del papel a lo digital. Caso Revista Va de Nuez

Rosario Orozco

Llego al hotel en Querétaro donde se realizaría el Encuentro de Revistas y Suplementos Culturales Mayo 27 de 2014, todo en orden, mucha amabilidad de parte de los organizadores y trabajadores del hotel. Subo al elevador, encuentro un área con un pasillo largo, enorme, pensando en el incidente nada agradable con el taxista, el cansancio del viaje, la madrugada, me encuentro con la sonrisa de alguien vestido de negro con una calavera en el cinturón, cabello largo, me dice “Hola”, devuelvo el saludo y pregunto si también está ahí por un Encuentro de Revistas, dice que sí y bueno adiós, adiós, sí después nos vemos. ¡Ah qué padre!

Al día siguiente por la mañana, escuchar las diversas propuestas de cada revista, los ejes temáticos seleccionados. Quedamos atrapados con el taller de edición digital; todo, absolutamente se puede hacer en la red, mucho más fácil sin complicaciones. Entonces comienza mi duda existencial, y para qué batallar con el tener que ir a la imprenta, el uso del Indesign, las pruebas, las pruebas finas, el costo del papel, el costo de la portada, las tintas, a veces enfrentarse al desmerecimiento de los tonos sobre lo que tú ves en pantalla y lo que te imprimen en papel, sí ya sé que existen los pantones, pero en la práctica real en Guadalajara, eso todavía es en sí, como una ficción.

Hablo con Jos Velasco, el segundo día. Le explico sobre mi reticencia con el hecho de emigrar a lo digital, ¡ah!, pero tengo un blog y un espacio en wordpress. Más alimento el blog, pero no siempre. Veo el mundo digital como algo efímero, bastante “x”, aquí sí, no sabes quién es tu lector. Todo eso. Jos escucha, no dice nada, sólo: si quieres piénsalo y nos vemos mañana. Ok, nos vemos mañana. Y yo, creo que sí me interesa emigrar, pero déjame pensarlo de aquí a mañana; es que tengo un dilema porque tengo colaboradores que me han dicho que si paso la revista a digital sería como abaratarla, y tal vez ya no quieran colaborar, si la mando a la red.

Por la noche, yo con mis cuestionamientos, esta vez para Tierra Adentro, ¿tú consideras que Tierra Adentro difunde las ideas dominantes? El interlocutor representante de la editorial dice que… la literatura es ficción, pero yo digo, que (como la lengua) es una representación de la realidad (aquí vienen a mí los cuentos de Rulfo, sí cuáaaanta ficción, tal vez se pueda matizar si tomamos en cuenta que en ciertos ámbitos la literatura actual en México, la literatura oficial, sí está respondiendo a una ficción en tanto que está muestrando sólo ambientes y contextos que reflejan una determinada clase social que dan la representación del nivel de la burguesía en lo que para algunos pensadores estaría en el nivel de la hegemonía). Ambos sabemos que no se podría dialogar con tan distantes perspectivas literarias, cede el micro al otro compañero editor, quien responde, visiblemente molesto, que no entendió la pregunta. Así la vida. Alguien comienza a aplaudir y se da por terminada la sesión.

Siguen las presentaciones, yo pensando si seguir o no en lo digital, una vez tomada la decisión es cosa de apalabrarse con Jos. Ya está hecho, en menos de dos horas quedó el sitio www.revistavadenuez.com. Y como esto es una crónica ya no hay más que agradecer a los organizadores, siempre atentos y cordiales, a la muerte, tan elegante ataviada y declamadora sin igual, que nos rondaba por el museo del Ex Convento de Santa Rosa de Viterbo y recordar todos esos lugares tan bellos que tienen en Querétaro. Gracias también a los compañeros editores de toda la república, por compartir sus vivencias en torno a la edición en este país, que se precia de tener tan bajos niveles de lectores. Hasta donde las ganas por continuar publicando, editando, exponiendo y mantener el puente en pie, nos alcancen.

Te explico:

Zambra *

hablemos caramelos y dulces profanos

se me antoja decirlo
antes que lo pienses

delirio arriba
de voces y besos
de versos eternos
llevados a perdición

que sepa a tu boca mi sudor
de olores confundirnos
com-partirnos de fluir

autoexperimentación en exilio
de donde vienes vengo
dejemos afuera el tiempo
de versos eternos
voces y besos

a gotas
luna despide los cuerpos
de cuento en cuento
mar abierto apenas perceptible

menguando la vida infinita
torpes arranques
a lujuria-ficción

utopía no queda lejos
de ser solamente palabra
sin presente

de ti, sabor
el diablo que no toca
aún no amanece
no, desde que llueve

des-prenderse a la nada
des-entenderse del todo
de-espacio en espacio

siluetas de jade
en pálida acera
descienden una vez mas

sumérgete en mi
antes que despierte en ti
y así sucesivamente

si niegas tu sueño
entonces vida,
…no entiendo

* Zambra. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas,  1979. Ha publicado en FACTUM (revista de la UNAM)

De la tierra a la luna (Tuxtla) en diarios como El Sol de Palenque. Así como en diversos fanzines realizados en Tuxtla.

 

Canto de desamparo

 

 

Rodrigo Ruy Arias

 

Ser silencio contra silencio.

Estación del tiempo y la niebla

ritmo desenfrenado

en la obscuridad fantasma.

Ser habitualmente esta música

de violines en cadalso

acuática y monstruosa música

que se tiende a mirar el sol.

 

En forma de víbora,

contrabajo o trompeta:

devorar la invisible presencia

del Todo.

Virtual de ángeles

 

Se detuvo un ángel en la mirada del árbol.

Oscuro y diminuto ángel que, casi muerto,

se ha ido.

Según la esperanza,

el cielo será la melancolía:

isla donde otros ángeles

habitarán el canto y  la lluvia.

 

La música  nada espera

esqueleto profundo

intemporalidad.

 

* Rodrigo Ruy Arias (Guadalajara, Jalisco) Músico, Mtro. en Literatura Mexicana. Ha escrito en diversas revistas nacionales y extranjeras. Organizador del Coloquio Internacional de Música del Centro Universitario de Arte Arquitectura y Diseño de la Universidad de Guadalajara. Actualmente publica artículos sobre música en el periódico Milenio.

 

 

Espacios

 

Harmy*

 

¿Cómo se llena la soledad?

¿O se vacía?

¿Comprando caricias?

¿Escuchando sermones los domingos?

 

¿Acaso, esclavizándose tras la pantalla?

¿O subyugando una nación?

La soledad está ahí

jamás se llenará

a menos que decidas vaciar el plomo en la cabeza.

*Harmy (Guadalajara, Jalisco, 1998) Lector asiduo de Filosofía y Literatura. Estudiante de preparatoria U de G. Ha publicado en las revistas Va de Nuez (Guadalajara) y El Hilo (Morelia, Michoacán).

Del 2010 portada No. 16 / Recordando a Bety Cariño

Presentación en Los Ariles Juárez No. 309

Aquí video de la lectura en Atotonilco con Gaby Saldaña, Sergio Fong, Mario Puglisi,Tehuichi Osorio, quienes participamos en la entrega del premio allá por los Altos de Jalisco. La portada de la No. 16 también hay poemas de Bety Cariño. La pintura de la imagen es de Oscos, artista plástico local, expone su trabajo en Chapultepec todos los sábados.

A cuatro años del asesinato de Bety Cariño

Han pasado cuatro años al 27 de abril del presente 2014, sin que se haya resuelto nada respecto al asesinato de Bety Cariño, activista y poeta. En la emboscada, también asesinaron  a Juri Jackola. A ella la conocimos en Huajuapan de León, ahí ella pidió el micro en aquel encuentro en 2006 de Mujeres Poetas en el País de las Nubes,  ahí nos hizo ver y reflexionar sobre dónde estaba la voz de las poetas oaxaqueñas. Habiendo escuchado Emilio, al año siguiente ya incluyó algunas poetas del istmo. Ahí también fue cuando la contacté y le pedí que me enviara algo de lo que nos había leído, así fue como se publicaron algunos de sus poemas, otros se quedaron para la siguiente. En 2007 en Atotonilco leímos su poema Hoy no chaparro, recordando la migración,  situación en que muchos de nuestros paisanos y familiares tienen que recurrir  buscando mejores condiciones de vida.  Con el recuerdo de aquellos días, cierta nostalgia, coraje por la impunidad, recordamos a Bety Cariño, deseamos fortaleza y salud para sus hijas y familia.

Rosario Orozco