In Memoriam Carlos Iñiguez Romero

Conocí al Mtro. Carlos Iñiguez en lo que habría sido el CREA y después CODE, para ese entonces había algunos talleres de arte que eran apoyados por el gobierno del Estado antes de que el neoliberalismo fuera tan fehaciente en la vida de los mexicanos.

Creo que como todos sus alumnos quienes lo conocimos, compartimos además de las clases de contemporáneo, pláticas interminables sobre literatura, danza y filosofía. Todos lo queríamos mucho, como a un papá que enseña, aconseja y guía. Lo invité a colaborar en el número 11 de Va de Nuez, donde publicamos un decálogo sobre la danza. Algunos puntos que él retomó en tono burlesco sobre el mundo de la danza y su relación con lo que el Estado espera de sus bailarines.

Que descanse en paz Carlos, desde donde esté, sabemos que estará bien. Le digo adiós a sabiendas que ha dejado este mundo un hombre admirable que vivió para enseñar a los demás, compartió sus conocimientos en todos los órdenes que él conocía. Lo extrañaremos. Agradezco a Violeta Iñiguez el haberme comunicado sobre su deceso.

Rosario Orozco

2 comentarios sobre “In Memoriam Carlos Iñiguez Romero”

  1. Se nos adelantó en el camino un ser humano extraordinario, Carlos Iñiguez; bailarín y pintor, reconocido artista; respetado maestro; amado padre, hermano, hijo, esposo.
    -Que la luz este siempre con el-

    Muchas gracias apreciable Rosario Orozco por tus bellas palabras.

  2. Amigo Carlos, no se donde estas ahora, para ti no había cielo o infierno, quizás el lugar mas adecuado es en el corazón de todas las personas que te conocimos.

    De lo poco que conocí de ti es: nunca celebrabas cumpleaños, pero siempre había una ocasión para celebrar y tomar un buen ron… o un mal ron y una cerveza. Aprendí de ti que siempre hay que aprender para luego desaprender, aprendí que siempre hay que tener una actitud espontanea, era grato también platicar de todo, política, filosofía, poesía, literatura, pintura, música, fue lindo componer el mundo en las platicas llenas de licor y de cigarros, platicábamos de Sabines, Bach, Marx, Las explosiones del 22 de abril, el rollo político del estado, del país y esa palabra que encontré: Hipercapitalismo y así como esa, muchas mas.

    Hicimos temporada de Pastorelas, varios años, todos los amigos y todos tus alumnos, había que hacer teatro: Sombras Ajenas, Fabrica de Juguetes, La Ultima Letra, Anda Cásate Idiota, El Anima de Sayula, La Princesa que no sabia reír, cada obra: mil ensayos, cada obra: una aventura mas

    Ya luego no supe mas de ti, fuimos amigos, te perdí la pista, me toco hacer un cambio en mi actividad, sin embargo nunca estuviste fuera de mi vida, sabia que detrás del gusto de escuchar música, distinguir, discernir, tiempos, melodías, armonías, cacofonías, que cuando leía y entendía la métrica, ritmo o entendía el genero estabas allí, que al ver la arquitectura, pintura, cine y cualquier arte estabas allí presente, nada de eso habría sido tan deleitante admirar si no es porque tu trasmitías el conocimiento de disfrutar el arte. Dejas ahora un legado enorme, entiendo que no seré el único con esa opinion, a muchos de tus alumnos de todos los tiempos compartiran este sentir.

    Cito a J. Sabines en mi sentir

    “…Yo no quiero elogiarte como acostumbran los arrepentidos,
    porque te quise a tu hora, en el lugar preciso,
    y harto sé lo que fuiste, tan corriente, tan simple,
    pero me he puesto a llorar como una niña porque te moriste…”

    Habría que hablar mas de ti y de lo mucho que fuiste para mi y muchas personas, solo puedo decirte: Gracias

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