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III parte de lo ocurrido en Tijuana…

De ahí le seguimos en La Estrella, un salón de baile, bastante sui géneris, donde van señoras de la maquila tijuanense a conseguir novio, novio de menos de treinta de preferencia, ellas con sin – cuenta en su haber. También acuden estudiantes a celebrar su último examen de psicología en la UABC.

 La Estrella es el lugar del encuentro de los cuerpos con la música de moda, banda de esas de tun-data… tun-data,  románticas, de las que le cantan a los malditos amores  del paisano Chente de Huentis,  y otras  de esas de cartoncito de cerveza para acercarse más al otro o a la otra. Suspiros, sudores y sabores se entremezclan con las pinturas de las paredes, parejas bailando en los tres muros que conforman el cuadrado alrededor de la pista, el cuarto muro es la barra, espejitos y madera combinados, en el techo los colores de los focos que se encienden a veces junto con la luz blanquecina que imita a las de los 80 s, los señores o chavos invitan a las mujeres a bailar ofreciendo la mano, ¿bailamos? Ya la susodicha decide sí o no, si acepta se arma el bailongo, caso contrario el joven sigue su camino sin menor aspaviento, los más aferrados intercambian dos tres palabras para saber razones, al final aceptan y se retiran con respeto. Hasta donde sé cosas que acá como que no se usan ya sobre todo entre los jóvenes.

 

Saliendo de ahí ya a dormir, el mar se escuchaba en el depa de Hadia, la brisa hizo húmeda la noche, el calor de la tarde  se había esfumado para entonces.

 

El sábado doce el itinerario seguía para Ensenada, llegamos tarde a la entrevista en Radio Bahía la estación local. Al rescate aparecieron vasos de mariscos campechanos, eso en un carrito callejero, todos con el sabor que te otorgan esos manjares cuando son frescos y están a unas horas de haber salido del mar.

Lo inusual en el centro ensenadense fueron dos escoceses con su traje típico de falda a cuadros con medias debajo de la rodilla. Los seguimos media cuadra esperando que llegara un ventarrón para confirmar eso de que van sin nada más bajo su coqueta falda, arriba de la rodilla. No eran muy altos los señores, sus pantorrillas eran bastante gruesas. Sus pasos delineaban sus traseros conforme avanzaban, en Guadalajara uno no ha visto jamás algo así, fuera del cine o las fotos de las revistas, si es que…

De ahí fuimos por la ruta del vino a un lugar que se llama Gusta probart, su anfitriona es Gaby García, productora de vino y mermeladas naturales y caseras. Muy rico todo, también había quesos de diferentes texturas y sabores, además del jugo de uva natural.

Por la noche la presentación en el restaurant Picanhas, donde nuestra lectura fue seguida atentamente por algunos invitados y comensales del lugar. Hasta aquí le dejamos…

 

 

De regreso  a Guadalajara, todo bien, excepto por el reloj que se adelantó de tal forma que tuvimos que subir a la rampa para rebasar en sentido contrario, con permiso del amigo de tránsito de Hadia quien avisó que pasaríamos por ahí para que el otro amigo de tránsito que estaba adelante, no nos viera. Invitaciones para regresar pronto y despedidas rápidas, fue así como se terminó la ida para presentar Desde la pasión en Tijuana. Leímos textos de todas las incluidas, aún de quienes no estaban. Ocasión que fue valorada por alguna escritora Tijuanense, quien aplaudió el gesto y la motivación de los organizadores. Gracias a todos los involucrados.

 

 

 

 

 

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Por RevistaVadeNuez

Revista Va de Nuez, publicación que nació en Nogales, Sonora el 9 de febrero de 2005. En 2007 se comienza a publicar en Guadalajara, Jalisco y a la fecha. Ahora construyendo esta página con lo más relevante a partir del número 10, para nuestros lectores.
Directora y Editora Rosario Orozco.