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FIL: Pensar el racismo en el México contemporáneo

Mario López Orozco / Israel Guerrero

M: —La FIL comenzó, como siempre, en sábado. Quizá desde el jueves ya era evidente el tráfico. Israel y yo nos encontramos en la zona de prensa para acreditarnos como colaboradores de Va de Nuez, literatura y artes.  Ya dentro de la Feria, nos topamos a muchos compañeros, tapatíos y foráneos. A vista rápida, la distribución de los stands parece un tanto más ámplia (quizá porque los tiburones editoriales han agotado gran parte del banquete), mientras que la exposición del país invitado, India, nos pareció confuso, quizá porque los caracteres y su valor nos son completamente desconocidos. Como sea, de momento no había mucho tiempo para indagar en ello, puesto que todos estábamos a la expectativa de lo que, para nosotros, era el evento del día; el encuentro  “México, frente al espejo del racismo” organizado por el diario español El País.

I: —En efecto, la FIL es una vorágine: decenas de conferencias presentaciones y encuentros, miles de personas, centenares de editoriales, millones de libros. Mucho por hacer; poco el tiempo. A veces, lo confieso, es abrumador. Y ahí estábamos Mario y yo, en medio de la vorágine, buscando una nota. Concertamos en que iríamos al foro sobre el racismo. Supongo que así fue porque compartimos admiración por “Yas”, como llama Mario a Yásnaya Aguilar, una de las ponentes. La sala se abarrotó cuando aún faltaban varios minutos para el encuentro. Pienso que el título de la ponencia hacía de filtro para el “tipo” de participantes: muchos jóvenes, algunos ya no tanto, casi todos con un poco de “chairo” asomándoseles (después de todo, tampoco esperábamos que doña Cuquita Farfán y don Pepe Lascourain, por evocar al típico privilegiado, acudieran a un foro donde hubo pedradas al por mayor para el privilegio). Luego de pocos minutos de espera, aparecieron en el estrado los ponentes. El prometedor encuentro había comenzado. 

M: —No sólo “La Yas” despertó mis expectativas, probablemente fue Tenoch Huerta, conocido entre algunos amigos y yo como “el Sombra” por su papel en la icónica película Güeros (2014), quién provocó que los asientos estuvieran agotados antes de que iniciara el evento. Al inicio se apagaron las luces del salón para proyectar “El racismo que México no quiere ver”, minidocumental protagonizado por Huerta, quien desde el mundo del cine relata las repercusiones en su carrera profesional al ser un actor, en sus palabras, “prieto”. Asimismo, en el video académicos y activistas muestran cómo hoy en día se establece una distinción entre personas a partir de su color de piel, lo que lleva a que —según cifras que aparecen en la cinta— el 42.9% de los mexicanos se identifique con un tono de piel caucásico. Esto no sólo parte de una (debatible) cuestión de estética, sino que hay una clara razón para querer ser de otro color; sólo los tonos más claros acceden a salarios superiores a 30,000 pesos mensuales. Y respecto al público, creo que privilegiados como los que tú comentas, habrán pasado una cómoda velada en compañía de mi tocayo Vargas Llosa.

I: —La ventaja de las presentaciones como estas, donde el tema es abordado por más de un expositor, es que el foro se vuelve una especie de partido de fútbol: el portero saca un pase raso a la banda (el presentador lanza una pregunta), el carrilero recepciona y sube por la banda (Emiliano Monge comenta que el racismo se cuela hasta en el humor), con un cambio de se la manda al volante para colocarla (Brenda Lozano apunta que el racismo se mezcla con el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado), el extremo la baja de pecho, hace una bicicleta, supera a la marca y tira el centro al segundo palo (Tenoch cuenta cómo descubrió que, en el medio artístico mexicano, hay que ser o comportarse como blanco para formar parte de la “élite”), y luego el 9 con un espectacular remate de cabeza (Yásnaya: “el racismo lo administra el Estado”). ¡Gol!, la tribuna estalla en júbilo. El racismo también se derrota en equipo, como en el fútbol. En el fútbol hay medios, defensas y delanteros, en este foro hay escritores, lingüistas y actores. Pero en la FIL, a diferencia del campo de juego, las jugadas son a base de ideas, de confrontaciones, de deconstrucciones, de debate. Espero que este partido también le guste a Mario.

M —Qué chistoso no ser yo quien empieza con las metáforas de fútbol. Pero sí, fue más o menos así. En mi opinión el portero, Javier Moreno (director de El País América) titubeaba mucho si iniciar la jugada desde abajo o despejar la pelota hasta el otro lado de la cancha, o ya de plano sacarla del estadio al sugerir que la Patria es indispensable. No obstante, el planteamiento táctico logró su propósito; plantear y argumentar en torno al racismo en México. Me parece que el debate es complicado desde el “vamos, porque en nuestro país se habla muy poco de racismo». Destacó las siguientes jugadas: Monge señaló que pesar de que somos abiertamente racistas, desde nuestro patrimonio lingüístico: “no es culpa del indio, sino del que se lo hace compadre”. Tenoch, por su parte identificó una relación entre las élites y ciertas actitudes que perpetúan esta distinción racial; por ejemplo la meritocracia (a.k.a. “échale ganas”). Y finalmente, “Yas” señaló el racismo que lleva oculto el nombre de México;  como concepto de  estado-nación que ha excluído y erradicado histórica y sistemáticamente a todas las naciones englobadas en lo que hoy llamamos “pueblos indígenas”.

I—A veces, cuando uno se siente mal, acude al doctor con la esperanza de que éste te diga que lo que padeces no es grave, y que con cualquier pastilla sale. Pero esto no fue exactamente el caso del foro. Esperábamos, sí, que nos denunciaran abiertamente el racismo mexicano, pero no que nos dijeran la gravedad del asunto y hasta dónde llega este cáncer: la sociedad, la familia, la comunidad internacional, el Estado. Pero así pasa, embeces la realidad no es como quisiéramos, embeces hacerle al reportero es topar con lo duro, embeces la FIL también te da “revolcaditas”. A pesar de todo, no me sentí desolado, me quedo con la cita de Gramsci que compartió Monge: “el reto de la modernidad consiste en no desilusionarse tratando de cambiar las cosas”. ¿Hay racismo en México? Sí, un chingo. Pero también hay con qué meterle gol. A seguir buscando.

Por RevistaVadeNuez

Revista Va de Nuez, publicación que nació en Nogales, Sonora el 9 de febrero de 2005. En 2007 se comienza a publicar en Guadalajara, Jalisco y a la fecha. Ahora construyendo esta página con lo más relevante a partir del número 10, para nuestros lectores.
Directora y Editora Rosario Orozco.

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